(Reuters) – Iñaki Urdangarin exculpó a su mujer, la infanta Cristina, segunda hija de los Reyes de España, durante el largo interrogatorio al que fue sometido en un juzgado de Palma de Mallorca hasta bien avanzada la madrugada del lunes por el presunto desvío de fondos públicos.
El duque de Palma, el primer miembro de la familia real en comparecer en calidad de imputado ante la justicia, negó también haber participado en ningún tipo de evasión de dinero al extranjero y aseguró al juez José Castro, instructor del caso, que obedeció a la Casa del Rey cuando le pidió que dejara el cargo en la Fundación Nóos, la entidad sin ánimo de lucro de la que fue presidente entre 2004 y 2006.
“No hay ningún vestigio de que haya ninguna cantidad que haya sido evadida al extranjero, nada de paraísos fiscales, y entendemos que ahora tenemos que continuar con este procedimiento, que aunque les parezca mentira para nosotros acaba de empezar”, declaró el abogado del duque, Mario Pascual Vives, después de la maratoniana comparecencia, tras la que no se adoptaron medidas cautelares contra el duque.
“Ha quedado absolutamente claro una vez más que el tema de la infanta doña Cristina nada tenía que ver con el tema, que el señor Urdangarin siguió y atendió las instrucciones de la Casa Real”, afirmó el abogado tras la “intensa” declaración de Urdangarin, que se prolongó durante unas 22 horas entre el sábado y el domingo.
Antes de su inicio el sábado por la mañana, el duque dijo en una breve declaración ante los medios que pretendía demostrar su inocencia y su honor.
“Durante estos años he ejercido mis responsabilidades y he tomado decisiones de manera correcta y con total transparencia”, aseguró a los periodistas a su llegada al juzgado el sábado.
El yerno del Rey, ex jugador profesional de balonmano, está imputado por las actividades de la Fundación Nóos, que está siendo investigada por recibir presuntamente hasta casi 6 millones de euros de dinero público del Gobierno balear y desviarlos después de forma fraudulenta.
El caso “Palma Arena”, dentro del cual se le está investigando, gira en torno al ex presidente balear Jaume Matas y se ha extendido a instituciones fuera de las islas, como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.
Su declaración ante el juez no se ha grabado ni se ha permitido la toma de imágenes para preservar los derechos fundamentales de Urdangarin, dado que el caso está bajo secreto de sumario y se pretenden evitar las filtraciones que dañen aún más su imagen.
En medio del escándalo, que ha salpicado a la imagen que los españoles tienen de la monarquía, el Palacio de la Zarzuela anunció el pasado diciembre que Urdangarin estaría apartado de los actos oficiales de la Casa Real mientras estuviera en marcha la investigación, y calificó su conducta como “no ejemplar”.
Urdangarin lleva desde 2009 afincado con la infanta Cristina y sus cuatro hijos en Washington, donde es presidente de Telefónica International USA y es consejero en varias filiales de Telefónica en Latinoamérica.
La monarquía española ha gozado tradicionalmente de un gran respeto por parte de los ciudadanos y, por ejemplo, en una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de octubre de 2010, era la única institución que aprobaba con un 5,36 en la confianza de los ciudadanos. Las últimas encuestas publicadas en los medios reducían sin embargo esa nota por debajo del cinco.